martes, 27 de abril de 2010

David Monreal: ¿con una espantosa X?

José Antonio Forzán*

Impera, en el cartel, el color rojo. Esto es evidente. Es el color tradicional de la izquierda. El color de la lucha, de la pasión y de la sangre. Está impregnado en la camisa del candidato, en las plecas, en la tipografía. Es una forma de subrayar el enfoque.
Pero hay un contraste con la idea ya anacrónica del candidato frío. Es la izquierda popular la que sonríe y, por si fuera poco, utiliza una mano con la señal afirmativa (del “No lo mates” del circo romano o del “Me gusta” de Facebook). Esto último, en contraste con la estrella de cinco picos amarilla, que en el contexto, pierde su valor histórico.
“¡Rescatemos nuestro Zacatecas!” en la parte superior, en letras blancas sobre fondo rojo. Habla del estado que se debe salvar, establece la denuncia y hace copartícipes de la responsabilidad mesiánica a los votantes por el partido. Un recurso crítico y emotivo.
Después, el logotipo del partido. El diseño no se aparta del ya visto por mucho tiempo: el logotipo cruzado (¿con una espantosa X?), la fecha del sufragio y la instrucción “Vota así”. No se desprende de lo tradicional ni aporta en nada al conjunto, aunque sí marca una fecha para el ciudadano despistado.
El candidato pretende la naturalidad. No hay más que mirar su alegría, su look coloquial, su buen ánimo. La sonrisa, desde luego, es para la fotografía. Pero se ve como un ciudadano común, como cualquier persona.
Su nombre (repetido también en la página web), quiere dar cercanía. “David” está escrito en letras mayores que el apellido “Monreal”. Integra la estrella y la manita afirmativa en trazos infantiloides, lo que resta credibilidad por lo sobrecargado de los elementos.
La segunda pleca, provoca confusión si se lee de forma continua: “Gobernador / Candidato”. En dos renglones, pero primero ubican al cargo aspirado y posteriormente al real.
Después, en rojo sobre blanco, la página web. La redundancia es evidente en este caso. Los clichés saltan solos. La poca fortuna estética, real. Fácil de recordar por lo común, lo que quizás lo haga funcionar.


*José Antonio Forzán es Maestro en Semiótica por la Universidad Anáhuac (Mención Honorífica) y Licenciado en Comunicación por dicha institución. Forma parte de la Asociación Mexicana Estudios de Semiótica Visual y del Espacio, de la Asociación Internacional de Semiótica Visual, de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación, del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada, el CONEICC y de la Red de Investigadores de la UNAM-FES Acatlán.

Antonio Mejía Haro: con timidez frente a lo que viene

José Antonio Forzán*

El conjunto se dispara, no hay un tema central. Quizás el amarillo del fondo es un buen recurso, aunque la luz queda abierta y hacia algo que está más allá del banner, no en lo presentado. Con el logotipo en la parte superior, inicia el recorrido.
Una alianza, una unión pragmática. Lo que une, es el Estado, no la política, no el ciudadano. Es Zacatecas, así, abstractamente. Las mayúsculas son imperativas. El color amarillo del PRD y el naranja de Convergencia, conviven en un recuadro que pretende ser orgánico (por ello las esquinas redondeadas). No hay línea divisoria entre los logotipos oficiales de los partidos, un acierto, desde luego. Una interesante composición, al menos, funcionalmente.
Después, el candidato. Una foto de plano cortado (las piernas, están incompletas), mal constituida. La cabeza hacia abajo y las piernas hacia el frente, parece como un freno, una timidez frente a lo que viene delante. Aunque sonriente, no se comprende el mensaje que se busca transmitir. La diagonal marcada por el hombro, por el ángulo en sí de la toma, excede e irrita. No es natural.
El atuendo, eso sí, da cercanía (aunque no es de buen gusto, el pantalón arrugado busca la espontaneidad). Es un hombre como cualquier otro. El rostro está prácticamente relajado, y la sonrisa se traduce en mueca. Pero la cabeza hacia abajo y hacia atrás, violenta la imagen.
El peinado termina siendo un impedimento para el conjunto. El esponjado es exagerado y asalta al fondo, proyectando por distorsión perceptual, un tamaño más grande del cráneo. Pero estos errores, hacen que el candidato sea menos artificioso. No se ve un trabajo de asesoría contundente, como le pasa a cualquier persona (o quizás en eso consistió el coaching de imagen).
La palabra GOBERNADOR, así, sin más, no dice nada concreto. No es aspiracional. Pretende la contundencia del triunfo de facto. Las cursivas sobran, no se complementan con el logotipo. Hay una mezcla de colores interesante. Un balance entre lo naranja y lo amarillo en prácticamente todo el impreso.
La frase “PARA QUE ZACATECAS NO SE DETENGA” está ubicada en dos renglones que no se articulan por separado. La continuidad de la oración es marcada por la tipografía, no hay ningún recurso retórico-visual en el armado. Hay una idea de fondo: Zacatecas se mueve y hay que continuar por el camino. En el contexto, acertado. Pero, nuevamente, las mayúsculas se exceden.
Para ubicar el nombre del candidato, emplean de manera interesante la página web y el contraste de colores. En todo el conjunto, el negro ayuda a resaltar, pues se utiliza sólo para el contorno del logotipo (y, un poco, en el cabello del candidato).
Con varios aciertos, pero queda poco articulado. La foto resulta excesiva. No hay una integración a fondo de las partes. Queda sólo en el juego pragmático de los colores del partido.


*José Antonio Forzán es Maestro en Semiótica por la Universidad Anáhuac (Mención Honorífica) y Licenciado en Comunicación por dicha institución. Forma parte de la Asociación Mexicana Estudios de Semiótica Visual y del Espacio, de la Asociación Internacional de Semiótica Visual, de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación, del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada, el CONEICC y de la Red de Investigadores de la UNAM-FES Acatlán.

Miguel Alonso Reyes: el galán de telenovela

José Antonio Forzán*


Ejemplo de un buen recorte y de integración gráfica. La fotografía, si bien no presenta todo el rostro del candidato, no lo hace violentamente. Es un encuadre armónico, incluso, permite el juego visual del “estarse asomando”, coqueteando así con el espectador.
El aspecto del candidato es juvenil, del corte “galán de telenovela”. La pose va en ese sentido, con una pequeña mueca forzada dentro de la estética que busca ser casual, pero elegante. Con saco, sin corbata, sport, de catálogo. Vale la pena preguntarse: ¿por qué una camisa de rayas con las notables interpretaciones carcelarias que conlleva?
La integración de los logotipos resulta muy interesante. Intentando simbolizar el movimiento, una especie de remolino que lleva al centro al PRI. El Verde, apenas se dibuja, y las manifestaciones de Nueva Alianza se pierden por su difusión tonal. Hay que forzar la vista para distinguir lo que no resaltar: la prevalencia del Partido Revolucionario Institucional.
A su vez, el nombre de la coalición de partidos, no es clara tipográficamente. Hay un juego de letras manuscritas (“Alianza – Zacatecas”) y, en otra familia tipográfica “PRIMERO”. Desde luego, por la repetición de la sigla, el PRI aventaja en el nombre. La “Alianza” es prácticamente invisible, confusa, demasiado pequeña para el conjunto. “Zacatecas” queda en un afortunado primer plano. De “Miguel” se desprende la identidad gráfica –casi armónica con el logotipo de la alianza. El círculo y la flecha van en sentido contrario del otro emblema del movimiento empleado. Luego entonces, ¿hacia dónde girará?
En dos niveles, pretende un juego de mayor cercanía marcado por la tipografía en rojo: “Mi Alonso”. El “guel” en verde, se pierde. Es un distintivo de posesión (Mi candidato), pero también de cosificación y subordinación. De referencia seductora, es la idea del conquistador que, a su vez, queda bajo el poder del votante.
La pleca verde es elegante. Con una tipografía formal, que, nuevamente, apuesta por las mayúsculas, en negritas. Da la idea de triunfo “GOBERNADOR y la página web, haciendo un buen balance.
Interesante apuesta gráfica, muy de la línea de las nuevas formas y figuras públicas.


*José Antonio Forzán es Maestro en Semiótica por la Universidad Anáhuac (Mención Honorífica) y Licenciado en Comunicación por dicha institución. Forma parte de la Asociación Mexicana Estudios de Semiótica Visual y del Espacio, de la Asociación Internacional de Semiótica Visual, de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación, del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada, el CONEICC y de la Red de Investigadores de la UNAM-FES Acatlán.

Cuauhtémoc Calderón: Un “halo” santificante, fresco, juvenil

José Antonio Forzán*

El encuadre es tremendamente desafortunado. La desproporción del rostro en la toma resulta incomprensible. Si bien se pretende mostrar una idea de limpieza, de un solo plano, sin ningún artilugio de ostentación (sin trajes, sin fondo colorido, con un cuello albiazul que se muestra sutilmente), la cabeza sola no tiene anclaje. Incluso, está mal “cortada” en su parte posterior.
Lo monstruoso de la desproporción quiere suplirse con la sonrisa. Los gestos, además, no quedan bien cuidados. Sí, la sonrisa es sincera, pero el entramado de las cejas y el tamaño de los ojos ancla, de nueva cuenta, la desproporción; a pesar de ello, los labios coadyuvan a no pensar en retoques extremos.
El cabello peinado en exceso, resta naturalidad y lleva a pensar que no se tiene nada mejor que hacer que estarse peinando.
La mirada busca intimidad con el observador. Sonríe, de lado, de manera “coqueta”. Es un guiño. La iluminación en el rostro quiere reflejar cierto “halo” santificante, fresco, juvenil. Es rescatable, en ese sentido, pero se puede preguntar uno ¿dónde quedó el resto del cuerpo? ¿de dónde salió esa cabeza? No es un retrato convencional, es arriesgado, insinuante, quizás, involuntariamente.
Lo espontaneo, sin retoque, se busca también con la barba y el bigote incipiente. No hay un rasurado digital, rasgo que también realza la juventud del candidato.
También hay un salto en la composición visual. Hay demasiado espacio en blanco entre el desafortunado corte inferior de la fotografía y las letras que lo acompañan. El logotipo del partido, además, no está alineado.
El lema en dos niveles, permite el encabalgamiento: “Seguro / Ganamos”, y una doble lectura: la seguridad del candidato y el triunfo colectivo encarnado en su persona. Buena elección, pero al incluir el nombre del partido, en primera instancia, sesga también el efecto: es el PAN quien es seguro y es quien gana.
Tipográficamente, aunque el nombre del candidato se distingue en otro matiz, queda subordinado al rostro, al lema y al logotipo del partido. Las mayúsculas restan, en este caso, la frescura que se quiere proyectar. El color parece adecuado y bastante oficial.
No sucede lo mismo con “TU GOBERNADOR”. Hay ruptura en la línea discursiva completa, quizás hace eco al nombre del candidato. Pero el salto en la lectura está marcado por el color que, si bien es uno de los oficiales del partido, no está bien empleado pues no aporta a la armonía del conjunto.
En cuanto al logotipo del inicio de la página web, resulta ilegible, sin fuerza en el contexto. Está de más.
Un error claro es el escribir con mayúsculas la página informativa. No es lo usual en el mundo virtual. Seguramente, se propició para darle importancia, pero hubiera sido mejor emplear otros recursos. Las mayúsculas pueden transmitir la impresión de que se está gritando; son un exceso.
En síntesis, con algunos aciertos en cuanto a la frescura y espontaneidad, con graves errores de diseño y composición.


*José Antonio Forzán es Maestro en Semiótica por la Universidad Anáhuac (Mención Honorífica) y Licenciado en Comunicación por dicha institución. Forma parte de la Asociación Mexicana Estudios de Semiótica Visual y del Espacio, de la Asociación Internacional de Semiótica Visual, de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación, del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada, el CONEICC y de la Red de Investigadores de la UNAM-FES Acatlán.