José Antonio Forzán*
El conjunto se dispara, no hay un tema central. Quizás el amarillo del fondo es un buen recurso, aunque la luz queda abierta y hacia algo que está más allá del banner, no en lo presentado. Con el logotipo en la parte superior, inicia el recorrido.
Una alianza, una unión pragmática. Lo que une, es el Estado, no la política, no el ciudadano. Es Zacatecas, así, abstractamente. Las mayúsculas son imperativas. El color amarillo del PRD y el naranja de Convergencia, conviven en un recuadro que pretende ser orgánico (por ello las esquinas redondeadas). No hay línea divisoria entre los logotipos oficiales de los partidos, un acierto, desde luego. Una interesante composición, al menos, funcionalmente.
Después, el candidato. Una foto de plano cortado (las piernas, están incompletas), mal constituida. La cabeza hacia abajo y las piernas hacia el frente, parece como un freno, una timidez frente a lo que viene delante. Aunque sonriente, no se comprende el mensaje que se busca transmitir. La diagonal marcada por el hombro, por el ángulo en sí de la toma, excede e irrita. No es natural.
El atuendo, eso sí, da cercanía (aunque no es de buen gusto, el pantalón arrugado busca la espontaneidad). Es un hombre como cualquier otro. El rostro está prácticamente relajado, y la sonrisa se traduce en mueca. Pero la cabeza hacia abajo y hacia atrás, violenta la imagen.
El peinado termina siendo un impedimento para el conjunto. El esponjado es exagerado y asalta al fondo, proyectando por distorsión perceptual, un tamaño más grande del cráneo. Pero estos errores, hacen que el candidato sea menos artificioso. No se ve un trabajo de asesoría contundente, como le pasa a cualquier persona (o quizás en eso consistió el coaching de imagen).
La palabra GOBERNADOR, así, sin más, no dice nada concreto. No es aspiracional. Pretende la contundencia del triunfo de facto. Las cursivas sobran, no se complementan con el logotipo. Hay una mezcla de colores interesante. Un balance entre lo naranja y lo amarillo en prácticamente todo el impreso.
La frase “PARA QUE ZACATECAS NO SE DETENGA” está ubicada en dos renglones que no se articulan por separado. La continuidad de la oración es marcada por la tipografía, no hay ningún recurso retórico-visual en el armado. Hay una idea de fondo: Zacatecas se mueve y hay que continuar por el camino. En el contexto, acertado. Pero, nuevamente, las mayúsculas se exceden.
Para ubicar el nombre del candidato, emplean de manera interesante la página web y el contraste de colores. En todo el conjunto, el negro ayuda a resaltar, pues se utiliza sólo para el contorno del logotipo (y, un poco, en el cabello del candidato).
Con varios aciertos, pero queda poco articulado. La foto resulta excesiva. No hay una integración a fondo de las partes. Queda sólo en el juego pragmático de los colores del partido.
Una alianza, una unión pragmática. Lo que une, es el Estado, no la política, no el ciudadano. Es Zacatecas, así, abstractamente. Las mayúsculas son imperativas. El color amarillo del PRD y el naranja de Convergencia, conviven en un recuadro que pretende ser orgánico (por ello las esquinas redondeadas). No hay línea divisoria entre los logotipos oficiales de los partidos, un acierto, desde luego. Una interesante composición, al menos, funcionalmente.
Después, el candidato. Una foto de plano cortado (las piernas, están incompletas), mal constituida. La cabeza hacia abajo y las piernas hacia el frente, parece como un freno, una timidez frente a lo que viene delante. Aunque sonriente, no se comprende el mensaje que se busca transmitir. La diagonal marcada por el hombro, por el ángulo en sí de la toma, excede e irrita. No es natural.
El atuendo, eso sí, da cercanía (aunque no es de buen gusto, el pantalón arrugado busca la espontaneidad). Es un hombre como cualquier otro. El rostro está prácticamente relajado, y la sonrisa se traduce en mueca. Pero la cabeza hacia abajo y hacia atrás, violenta la imagen.El peinado termina siendo un impedimento para el conjunto. El esponjado es exagerado y asalta al fondo, proyectando por distorsión perceptual, un tamaño más grande del cráneo. Pero estos errores, hacen que el candidato sea menos artificioso. No se ve un trabajo de asesoría contundente, como le pasa a cualquier persona (o quizás en eso consistió el coaching de imagen).
La palabra GOBERNADOR, así, sin más, no dice nada concreto. No es aspiracional. Pretende la contundencia del triunfo de facto. Las cursivas sobran, no se complementan con el logotipo. Hay una mezcla de colores interesante. Un balance entre lo naranja y lo amarillo en prácticamente todo el impreso.
La frase “PARA QUE ZACATECAS NO SE DETENGA” está ubicada en dos renglones que no se articulan por separado. La continuidad de la oración es marcada por la tipografía, no hay ningún recurso retórico-visual en el armado. Hay una idea de fondo: Zacatecas se mueve y hay que continuar por el camino. En el contexto, acertado. Pero, nuevamente, las mayúsculas se exceden.
Para ubicar el nombre del candidato, emplean de manera interesante la página web y el contraste de colores. En todo el conjunto, el negro ayuda a resaltar, pues se utiliza sólo para el contorno del logotipo (y, un poco, en el cabello del candidato).
Con varios aciertos, pero queda poco articulado. La foto resulta excesiva. No hay una integración a fondo de las partes. Queda sólo en el juego pragmático de los colores del partido.
*José Antonio Forzán es Maestro en Semiótica por la Universidad Anáhuac (Mención Honorífica) y Licenciado en Comunicación por dicha institución. Forma parte de la Asociación Mexicana Estudios de Semiótica Visual y del Espacio, de la Asociación Internacional de Semiótica Visual, de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación, del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada, el CONEICC y de la Red de Investigadores de la UNAM-FES Acatlán.